Él,mi delirio

Protagonistas: Christian Grey y Anastasia Steele.
ONE-SHOT
UA: Universo alternativo
Semana de 50 Sombras de Grey


Su cuerpo me envolvía,las risas inundaban la habitación. Esa enorme habitación conocía todos nuestros secretos. Christian me miraba con esos ojos grises,envolventes,seductores… Peligrosos… Sabía que en cualquier momento su estado de ánimo podía cambiar. El famoso Christian Grey,terriblemente sexy,pero terriblemente peligroso. Sus manos recorrían mi cuerpo,él conocía cada rincón,cada vez que me tocaba era como llegar al cielo. Daba igual si era un caricia o me follaba duro,pero siempre tenía la misma excitación con él. La diosa que llevaba dentro me pedía más. Sabía que Christian era insaciable,pero yo parecía haberme convertido en una ninfómana sin remedio. Deseaba que su lengua me acariciase en las zonas mas íntimas,que sus manos me tocasen,que su boca no se separase de mi cuerpo… Estaba incendiada desde que lo conocí. Cada día me preguntaba que había hecho para ganarme a un hombre como él. Christian seguía sin darse cuenta de cuanto le amaba,pensaba que tan solo era una ilusión. Si él supiese…



-¿Tienes hambre? -Ya empezamos… -La señora Jones a hecho macarrones con queso… -Su mirada era terriblemente sexy. Era imposible decirle que no.

-Mucha. -Respondí sin mucha convicción.

-¡Bien! -Su cara de felicidad era tremenda cuando le decía que si.-¿Quieres también un poco de vino? -Dice saltando de la cama.

-Lo que quiero es que te quedes aquí conmigo… -Mi voz sonaba picante,pero sabía que esta vez no iba a caer…

-Después,señorita Steele,después. -Me levantó en volandas de la cama y no pude evitar reírme. Solo su risa resultaba erótica.

 Sin embargo,por mucho que quisiese tocarle,hay teníamos nuestra barrera. Jamás había podido tocarle. Su pecho era una zona prohibida,algo que yo no llevaba nada bien. Ansiaba poder tocarle completamente,poder abrazarle,apoyar la cabeza en su pecho… Pero eso nunca pasaba. Sabía de quien era la culpa,esa mujer… Esa mujer podía tocarle,yo solo era una mera observadora. La señora Robinson,Elena para él,era una bruja desalmada (al menos,yo la veía así). Esa mujer lo había llevado por el camino de la destrucción. Era cierto que gracias a ella,Christian había dejado de pelearse cuando era un adolescente,pero… Esa mujer le había hecho daño,lo había corrompido por dentro. Todo lo que él sabía sobre el sadomasoquismo,se lo había enseñado ella. Y eso me cabreaba enormemente. La odiaba.

-¿Ocurre algo? -Christian me miraba.

-¿Qué? -Desperté de mis horribles pensamientos.- No,no pasa nada.

-Parecía que estabas… En otro mundo. ¿Qué se te pasa por la cabeza,Anastasia? -Temor,en su mirada siempre estaba ese miedo a que le dejase. Me daban ganas de gritarle que nunca le dejaría,pero él siempre se negaba a creer eso…

-No es nada. -Miré el enorme plato de pasta.- ¿Estás de broma? No pienso comer tanto…

-Ana… -Su mirada había cambiado,esa mirada de dominante que me volvía loca,pero esta vez no iba a ceder.

-No tengo tanta hambre. Me has puesto demasiado. -Sus manos me rodearon por detrás. -¡No uses el sexo para despistarme! ¡Ni siquiera puedo tocarte! ¡No es justo! -Vomité esas palabras,no sabía porqué en ese momento me habían venido a la cabeza,pero algo en mi,me hizo soltarlo.

-Ya lo hemos hablado… -Su tono era tan bajo que me dio miedo. -Dijiste que no volverías a hablar de ello.

-¡Pues yo si quiero hablarlo! ¡Quiero tocarte! ¡Quiero poder abrazarte sin que se te ponga esa cara de terror! ¡Yo no voy a hacerte daño! ¡No soy ELENA! -Mis gritos retumbaban en toda la habitación. Christian me miraba atónito,pero ya lo había dicho,y no había marcha atrás.

-¿Tanto lo deseas? ¿Solo quieres mi cuerpo? Eres como todas… -Su mirada era oscura,sus ojos grises me miraban y no pude ver mas allá. Normalmente,Christian lo expresaba todo con la mirada,pero esta vez,era distinto. Había un dolor,un dolor que no podía reconocer. -Será mejor que te vayas.

-¿Me estás dejando por esto? ¡Christian! -Mi voz era estridente,estaba llena de pánico.- No lo hagas.

-Los dos sabíamos que no llegaríamos a ninguna parte si tú empezabas a tocar ese tema. No quiero que me toquen. Y ya está.

-Tú… No me quieres. -Mi voz sonaba firme,aunque mis labios temblaban.

-… No. -Me derrumbé. Ese fue el momento que mas había temido con Christian. Sabía que él me quería,pero oírle de forma tan fría,me hizo reaccionar,él no se quería a si mismo. Se odiaba por su pasado y por lo que le había hecho pasar su madre. Eso le hacía ser muy cerrado con las personas y conmigo también.

-Está bien… -Mi voz era débil y mi corazón se había roto. Una sopla palabra había bastado para romperlo todo.

Salí de la casa de Christian,tras coger mi ropa. Y pasé dos semanas sin apenas comer o salir de casa. Estaba hundida,él era mi primer amor y el único al que podía imaginarme cada mañana a mi lado,despertándose con esa sonrisa de niño bueno… No podía imaginarme sin él,era un amor enfermizo,pero lo que nos unía era muy fuerte,los dos nos complementábamos. Siempre. Taylor,el guardaespaldas de Christian,venía frecuentemente a ver como estaba e incluso se tomaba un café conmigo,cosa que antes no podía hacer,ya que Christian era extremadamente celoso. Un día,tomando café,llamaron a la puerta. Christian…

-¿Qué hace Taylor aquí? -Dice malhumorado.

-¿A tí qué te importa? -Mi voz no podía sonar mas alarmada.

-Señor… -Taylor se levantó de la silla totalmente pálido.

-¡Te la estás tirando! -Christian gritó tan fuerte que me mareé.

-¡CÓMO TE ATREVES! -No sé de donde saqué tanta potencia,pero le estaba gritando como una energúmena. -¡JAMÁS ME ACOSTARÍA CON TAYLOR! ¡SOLO ES UN AMIGO!

Taylor se había retirado silenciosamente,sabía que Christian iba a darle una buena reprimenda después,aunque no se la merecía…

-¿¡Y qué haces sola con él!? ¿Eh? -Parecía mas calmado,pero su mirada daba miedo. Un miedo que yo jamás podría tenerle. Estaba demasiado alterada como para temer lo que pudiese hacerme.

-¡Por dios! ¡Taylor es como un padre! -Grité. -Además… ¿Qué demonios haces aquí? ¿Qué te importa lo que yo haga con mi vida? ¡Me dejaste claro que no me quieres! ¡No tienes ningún derecho a presentarte así en mi casa!

-¡Claro que te quiero! -Al decir eso,se quedó tan blanco como la pared de la cocina.

-¿Me quieres? -Esas palabras bastaron para acercarme a él y abrazarle. No le toqué el pecho,pero si pude abrazarle por la cintura. Sin embargo,él mismo me subió las manos y me puso la cabeza en el pecho.

Era la primera vez que estaba en esa situación y una alegría me invadió el pecho. Ese era un comienzo. Christian me apartó pronto de él,pero eso había sido un principio que debía continuar…



FIN




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