Katherin: 5. Conexión

5. Conexión:
Las luces de la sala se apagaron y la pantalla se iluminó. Los primeros diez minutos de anuncios, Katherine las pasó conversando con Alexandra y Enrico, intentando olvidar el cosquilleo del estómago y pensar en lo que iba a ver. No debía ser muy lista para hacerse una idea, pero seguía teniendo la estúpida esperanzas que fueran meras coincidencias. Aunque ella no creía en las coincidencias, y mucho menos cuando Nicolás y Toni pusieron cara triste cuando ella comentó sobre la película.
Los anuncios terminaron antes de que Enrico pudiera comenzar a contar la segunda parte de su lío del viernes. El susodicho bufó haciendo que sus dos amigas se pusieran a reír, pero la risa a Kath se le fue rápido cuando una niña idéntica a ella corría por unas calles muy parecidas a las de la Rambla. Intentó desesperadamente buscar alguna diferencia en aquella niña de cabellos castaños, piel clara y ojos almendrados con gafas. Pero nada había diferente. Sólo que esa no era ella, sino una actriz que la interpretaba. Sí, así era ella hacía catorce años.
No miró a sus compañeros, puesto que seguramente no notarían la semejanza y si lo hacían, ellos si que creerían que fuera coincidencias. Katherine aguantó la respiración y se dejó llevó por la película y lo que era su propia vida...

Los años pasaban tan rápido como las horas, en poco tiempo su vida cambiaría. Debía comenzar a pensar en que hacer con su futuro, que quería ser al terminar el instituto y que bachillerato quería hacer. Suspira frustrada, sentada en el banco delante de la Rotger, con dos cafés humeantes y esperando a que Jean saliera, con su habitual cara de pocos amigos, con el cabello revuelto y una sonrisa que le hacía latir el corazón. Las puertas se abren y deja de pensar en sus problemas académicos, para centrar toda su atención en aquel guapo hombre. Lleva unos pantalones vaqueros desgastados, una camisa de cuadros negra y la corbata totalmente abierta y sobre su hombro una americana negra. A Katherine le da hipo.

- ¿Qué haces enana?- dice como siempre hacía, cogiendo el café dándole un sorbo y esperando a que ella se levante para hacer el usual paseo de domingo.
- ¿Qué puedo ser de mayor?- pregunta dejando sorprendido a Jean.
- Tienes 15 años Katherine, aún te falta bastante para pensar en lo que quieres hacer ¿no?- ríe y la levanta cogiéndole la mano y comenzando a caminar.

Los primeros minutos de recorrido estuvo callada, algo extraño en ella y que inquieta a Jean de manera alterable. Se para en seco a mitad de la Rambla, se pone delante de ella y le mira a los ojos. Sabía que haciendo eso, no tardaría que soltar todo lo que le invadía en la mente.

- Quiero estar contigo siempre... - suelta de golpe, aunque realmente eso no era lo que realmente le inquietaba.
- Siempre me dices lo mismo...- sonríe y le acaricia la cabeza- habla conmigo pequeña... ¿Soy tu amigo no?
- ¿Y si... no quiero que seas más mi amigo?- le coge de la camisa, pegándose a su pecho y ocultando la cabeza y absorbiendo su aroma de café y tabaco- te quiero Jean.

Una lluvia repentina les hace separarse, correr hasta el bar de Toni y Nicolás, esperar un par de horas y marcharse, volviendo por el mismo camino. Esa visita corta y silenciosa hace que la curiosidad pueda más que ellos y los siguen.
La Clínica esta iluminada levemente, Katherine y Jean se detienen en la puerta, se miran y se sientan en su usual banco. Ella no para de pensar en lo que le había dicho, y él no deja de pensar en lo que le dijo. Los dos suspiran y se provocan una risa conjunta que calma el ambiente.

- Soy diez años mayor que tu Kath...- dice con voz grave y profunda- no... puedo quererte. No está bien.
- Pero... lo haces ¿no?- le coge la mano y las aprieta con suavidad-¿lo haces?
- Y me maldigo por eso...- sonríe triste y le acaricia la mejilla- ¿por qué no naciste unos años antes?- le recrimina con voz dulce.
- Porque... no sabía que estarías aquí...- ríe con el corazón a mil por hora.- Te quiero.
- Lo sé pequeña, pero no... puedo darte lo que quieres. Aún no...

Katherine levanta la vista para clavar sus ojos en los dos de él, sonríe y se acerca hasta poder colocar su cabeza sobre su hombro. Cierra los ojos y aún con las manos cogidas, susurra en voz baja “me basta con esto”.

Unas lágrimas silenciosas comienzan a caerle por las mejillas, éstas le quemaban la piel y el corazón le hacía presión en el pecho. Sentía como si un enorme vacío se abriera en el, aspirándole toda la fuerza y obligándole a centrarse en el. Intentó dejar de llorar. Se secó las lágrimas discretamente y esperó a que la peor parte de la película llegara... porque toda película tenía un momento trágico y para el suyo no faltaba mucho. Sólo tres años más...

El bar está cerrado, tan sólo están dentro Toni, Nicolás y Katherine arreglando las cosas para la fiesta de el día siguiente. Esta subida a una silla, mientras coloca un cartel dónde en la otra parte hay escrito con número grandes y de color verde un dieciocho. Sonríe orgullosa. Tantos años esperando por ese día y al final llega. Se baja de la silla y mira a sus amigos, que charlando animadamente planean algo en secreto. Ella arruga la frente...

- Os oigo ¿saben?¨-les lanza una caja pequeña vacía- ¿Qué traman?
- Oye Kath... ¿Hoy verás a Jean?- pregunta con cara angelical Toni.
- Claro, es domingo...

Antes de que pueda reaccionar, se ve arrastrada por Toni dentro de una puerta y sube hasta la casa de Toni y Nicolás. La casa es pequeña, una cocina diminuta, un salón comedor y una habitación con un baño. Obliga a Katherine a sentarse en el sofá color crema y entrando a su habitación escucha como abre un armario y luego sale con una percha tapada con una tela negra.

- Es un regalo adelantado de cumpleaños, mañana vendrás del instituto... y tendremos a clientes y no podré prestarte la atención necesaria hasta que cerremos.. así que...- le da la percha.- ¡Felicidades pequeña Katherine!

Interesada quita la percha y ve un hermoso vestido de color verde suave. Es palabra de honor, con un corte en forma de uve en el escote, ajustado en los pechos y cayendo en cono hasta por encima de las rodillas. Ve el vestido y luego a Toni. Sabía que él era un diseñador en sus tiempos libres, pero jamás pensó que podría hacerle un vestido como ese. Sonríe y sin decir nada se encierra en el cuarto y se cambia.

Es más tarde de lo normal. El reloj de la muñeca de Katherine marcan las diez. Jean aún no sale y el frío comienza a pegar más fuerte. A pesar de que el vestido de Toni es caliente, el simple chal de lana que le cubre los hombros no basta para aislarla del frío. Estornuda al momento que la puerta se abre, un desarreglado Jean, con el ceño fruncido y aún con la bata puesta, sale. Al ver a Kath no evita sonreír y asentir con gusto.

- Pareces una mujer...- bromea cuando le hace dar una vuelta.
- Bueno, mañana podrás tocarme una teta...- bromea y le abraza- Has tardado mucho...- siente las manos frías de Jean en sus hombros y sorprendida ve como la aleja de el- ¿Que ocurre?
- Hoy no podré ir contigo...

El corazón se le paró de golpe, no hizo falta que mirara la pantalla del cine para saber lo que iba a pasar a continuación. Bajó la cabeza de la pantalla y miró sus manos encerradas en un puño, sintió como las lágrimas salían una tras otra de sus ojos hasta caer en el dorso de su mano. Al momento que gimió, escuchó como algo chocaba dentro de la pantalla. Como algo se hacía añicos y un grito desgarrador llenaba la sala... No aguantó más y salió. Los encargados la vieron sorprendida. No solían salir las chicas de esa película antes de tiempo, y mucho menos blanca y con rostro de terror. Kath aún cerca de la puerta de aovilla en el suelo, metiendo su cabeza entre las rodillas y comienza a gemir... todo volvía a su orden y dolía.



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