Infiltrados: Tres

¡Aquí sigo con las actualizaciones!
Éste capítulo me ha costado un poco, porque honestamente comencé ésta historia con una idea vaga, no la tenía muy desarrollada y tampoco es que se me de muy bien escribir cosas sobre suspense o misterio, pero estoy esforzando al máximo para que puedas disfrutarlo.
No dudo que vaya a terminar dentro de poco, quizás dos o tres capítulos más, pero bueno... como dicen "lo bueno viene en frascos pequeños".
Sin más... te dejo con el capítulo.





Tres:

Antes de esa misión se encargaba del papeleo en la oficina. Era la que redactaba los informes, la que utilizaba las palabras claves para poder tocar la fibra sensible de quienes lo iban a leer y sobre todo era la única mujer del cuerpo que redactaba los asuntos sobre tratas, prostitución y cualquier tema relacionado con las mujeres. Así lo habían decidido mucho antes de que ella entrara a formar parte de ese equipo. Según que personas pensaría que eso era algo machista, pero en esos momentos haber tenido la oportunidad de haber leído y estudiando todas esas fichas, hacía que esa misión le resultara mucho más sencilla. Aún tenía miedo de lo que podría pasar, no estaba segura si le gustaría abrirse de piernas ante otro hombre o incluso si podría coquetear o tocar a otra persona sabiendo que su marido lo sabría. Era algo muy superior a ella, pero era su deber como agente. Sabía que Killian lo comprendería, al igual que dejó que aquel coche negro la llevara aquel lugar.


El prostíbulo era mucho más ordenado y limpio de lo que se había imaginado. Todas las mujeres que trabajaba ahí eran amables, simpáticas y comprensivas, en ningún momento decían nada sobre sus orígenes o los motivos que les habían llevado ahí. Parecía que todas aceptaban su sino, y cada vez que alguien pedía por una mujer comenzaban una discusión una detrás de otra. Más pronto que tarde descubrió que cuatro de esas mujeres tenían hijos, tres eran menores y ocho de ellas eran inmigrantes. El panorama de aquella casa no era el mejor y a cada rincón podía encontrar drogas, armas y documentos falsos. Aunque todo bien escondido, se podría decir que tenían los papeles en regla y algo que le disgustó desde lo más hondo de su corazón, fue que encontró como clientes a dos policías que en teoría trabajaban por el bien.

Los primeros días tan sólo se limitó a pasearse por la casa, descubriendo rincones, tomando información y apuntando todo aquello que pudiera pasar por el pinganillo. Creó un código que pronto envió a la oficina para poder pasar los datos sin que los chulos le miraran extrañamente. Después de unas cuantas veces que la pillaron hablando sola, admitió que sufría un poco de ezquisofrenia y que tenía que medicarse, aunque era una mentira como una casa. Sus supuestos jefes al saberlo, decidieron subir el precio de su cache, porque según había averiguado algunos clientes tenían ciertos fetiches hacia las personas con discapacidades o enfermedades. Saber eso solo hizo que quisiera marchase cuanto antes de ese local y por ende conseguir más pruebas para poder demostrar que ahí había prostitución entre otras cosas ilegales.

Las únicas veces que podía hablar con Killian, él le prometía que pronto se volverían a ver, que siguiera recopilando información y que no se vendiera a ningún postor. A lo que ella juraba que se mantendría encerrada cuando vinieran los clientes, aunque sabía que eso también sería otra de las mentiras que tendría que decir. Más de una vez se había metido en una habitación con algún hombre, pero antes de que éste le pudiera tocar ella le ofrecía una bebida con somníferos, por lo que los hombres se quedaban dormidos mientras ella registraba las habitaciones y encontraba las cámaras, donde además de prostituirse exhibía a los clientes realizando actos sexuales. Algo que estaba plenamente convencida de que ni prostitutas ni clientes sabían.

Estaba apunto de cumplir el mes en aquella casa de la perversión cuando recibió la noticia de que tenían una manera de entrar y empapelarlos a todos, pero que necesitaban que ella hiciera algo, aunque estaba plenamente segura que ese “algo” pondría en juego si situación en ese lugar.

Comentarios

  1. ¡Oh, se está poniendo interesante! Me da curiosidad saber qué es lo que tiene qué hacer owo Imagino a Kilian, no debe aguantar sus celos XD

    ¡Me encanta!

    Esperaré la continuación <3

    Bye!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El pobre se retuerce en su casa, hace vudú a todos los hombres del planeta, pero no puede hacer nada. Eso le pasa por ser policía xD.
      Me alegro que te encante, y pronto traeré la continuación.
      ¡Cuídate <3!

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Come Back!

Buscando al hombre perfecto: Capítulo 2

Perche ti amo